El estudio exhaustivo de las condiciones físicas de un deportista no es un lujo reservado solo para deportistas de élite. Además de proporcionar información para asegurarnos de que estamos en las condiciones adecuadas para realizar actividades de gimnasio, en algunos casos nos pueden detectar anomalías desconocidas que pueden resultar graves al practicar ciertas actividades.
Cada vez más personas optan por un programa de entrenamiento personalizado para cubrir sus necesidades de la manera más eficaz. Es decir: rentabilizar el ejercicio. Para poder ofrecer un buen entrenamiento personalizado es de vital importancia conocer exhaustivamente nuestro estado de salud.
Tipos de reconocimientos
La variedad de reconocimientos médicos es infinita. Los hay desde los más complejos y exhaustivos con numerosas y costosas pruebas médicas, hasta una valoración más básica; reconocimientos generales o estudios centrados en determinadas partes del cuerpo, estudios de días de duración, de horas o incluso minutos.
Debido a las estructuras anatómicas que forman los hombros y al conjunto de fuerzas que confluyen en ellos al levantar pesas, éstas son articulaciones muy propensas a sufrir lesiones. Al igual que las caderas, los hombros son articulaciones que permiten la rotación en casi todos los planos de movimiento. Tanto el hombro como la cadera son articulaciones clasificadas como enartrósicas triaxiales o de perfecto encaje.
A diferencia de la cadera (que sí encaja perfectamente en el acople cabeza-cavidad), en el hombro el húmero y la cavidad glenoidea no tienen una verdadera conexión física. Esta conexión se realiza a través de otros factores. A pesar de todo, la articulación del hombro tiene el más alto rango de movimiento del cuerpo humano.
Este alto rango de movimiento lleva escondida una desventaja que supone un factor de alto riesgo. Solo una pequeña porción de la cabeza humeral está en contacto directo con la cavidad glenoidea. Esta conexión se realiza a través de una estructura fibrocartilaginosa llamada lábrum, que junto a la cápsula articular y al líquido sinovial que rodea a la articulación, realiza la importante función de soporte atrayendo con una fuerza constante al húmero sobre la cavidad.
La exposición de la rodilla a lesiones además de a otros factores, se debe a que se encuentra entre las dos palancas más largas y fuertes del cuerpo humano: tibia y fémur. La rodilla, al ser una articulación diartrósica tróclear, solo permite los movimientos de flexión y extensión, aunque algunos autores dicen que la rodilla permite rotaciones internas y externas desde una flexión mayor de noventa grados, no afectando a los movimiento deportivos.
Las únicas estructuras que limitan de manera física la extensión y flexión son los ligamentos. Los laterales evitan inflexiones en el plano frontal mientras que los cruzados evitan las posibles rotaciones en cualquier dirección. Además, el peso corporal descansa directamente sobre los meniscos que son las estructuras encargadas de la amortiguación, y por ello deben soportar en ocasiones el peso de todo nuestro cuerpo multiplicado varias veces. Por ejemplo: saltos de atletismo, voleibol, baloncesto, etc.