Aunque parezca imposible, debemos aprovechar las ventajas de un período sin entrenar. Podemos utilizarlo para alejarnos de nuestra rutina, cargar las pilas y volver con más fuerza, ó también para recuperarnos de lesiones que no acaban de curar por no descansar completamente, etc. Pero este período de inactividad debemos adaptarlo a nuestro estilo de vida deportivo y que no suponga una ruptura con nuestra pasión.
Las razones por las que tengas que dejar de entrenar pueden ser variadas: lesiones, trabajo, viajes, etc. La inactividad afecta tanto a tu fuerza como a tu resistencia. Podemos reducir los perjuicios que producirán estas paradas si seguimos los siguientes consejos:
Debido a las estructuras anatómicas que forman los hombros y al conjunto de fuerzas que confluyen en ellos al levantar pesas, éstas son articulaciones muy propensas a sufrir lesiones. Al igual que las caderas, los hombros son articulaciones que permiten la rotación en casi todos los planos de movimiento. Tanto el hombro como la cadera son articulaciones clasificadas como enartrósicas triaxiales o de perfecto encaje.
A diferencia de la cadera (que sí encaja perfectamente en el acople cabeza-cavidad), en el hombro el húmero y la cavidad glenoidea no tienen una verdadera conexión física. Esta conexión se realiza a través de otros factores. A pesar de todo, la articulación del hombro tiene el más alto rango de movimiento del cuerpo humano.
Este alto rango de movimiento lleva escondida una desventaja que supone un factor de alto riesgo. Solo una pequeña porción de la cabeza humeral está en contacto directo con la cavidad glenoidea. Esta conexión se realiza a través de una estructura fibrocartilaginosa llamada lábrum, que junto a la cápsula articular y al líquido sinovial que rodea a la articulación, realiza la importante función de soporte atrayendo con una fuerza constante al húmero sobre la cavidad.
La exposición de la rodilla a lesiones además de a otros factores, se debe a que se encuentra entre las dos palancas más largas y fuertes del cuerpo humano: tibia y fémur. La rodilla, al ser una articulación diartrósica tróclear, solo permite los movimientos de flexión y extensión, aunque algunos autores dicen que la rodilla permite rotaciones internas y externas desde una flexión mayor de noventa grados, no afectando a los movimiento deportivos.
Las únicas estructuras que limitan de manera física la extensión y flexión son los ligamentos. Los laterales evitan inflexiones en el plano frontal mientras que los cruzados evitan las posibles rotaciones en cualquier dirección. Además, el peso corporal descansa directamente sobre los meniscos que son las estructuras encargadas de la amortiguación, y por ello deben soportar en ocasiones el peso de todo nuestro cuerpo multiplicado varias veces. Por ejemplo: saltos de atletismo, voleibol, baloncesto, etc.
¿Debemos usar cinturón para entrenar con pesas?
Cuando la musculatura abdominal y lumbar se contrae produce una compresión de los gases y fluidos del tórax y del abdomen, y se origina el fenómeno llamado "bola de fluidos". Cuando la columna vertebral debe soportar grandes esfuerzos y se genera la compresión lateral sobre los discos intervertebrales, ésta se recuesta sobre dicha “bola” como si se tratara de una pelota de Pilates, y eso le ayuda a evitar multitud de lesiones.
Relacionado con la técnica anterior, pero dando un paso más, existe una técnica que fue implementada por un médico español en el siglo XVIII llamada “maniobra Valsalva”, que consiste en no dejar escapar el aire de los pulmones cerrando la glotis, además de mantener contraída la musculatura abdominal y costal.
Con esta maniobra unimos a la "bola de fluidos" el aire de los pulmones, y así aumenta la superficie donde se puede recostar la columna vertebral e incrementa la rigidez completa del tronco. Algunos atletas la utilizan en ejercicios donde se mueven grandes pesos, como por ejemplo la sentadilla completa.
¿Por qué nos dicen constantemente en el gimnasio que mantengamos la espalda recta, o incluso que nos apoyemos en la pared en determinados ejercicios?
A diferencia de los animales cuadrúpedos donde su columna vertebral soporta su estructura corporal como si se tratase de un puente colgante, los humanos por lo general estamos en posición erguida, y por ello, nuestras vértebras deben mantener la verticalidad y descansar sobre los discos intervertebrales que hacen las funciones de amortiguación.
Lo que en determinado momento de la evolución fue un paso adelante para poder mejorar nuestra visión del entorno, el uso de los brazos, etc., también nos aportó una enorme desventaja: la presión a la que están sometidos los citados discos intervertebrales simplemente para mantener la posición de pie, caminando o sentados.