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En multitud de ocasiones nos habremos preguntado o quizás alguno de
nuestros alumnos o entrenados, nos han lanzado la pregunta de cuando y
como hacer el trabajo cardiovascular ¿antes del entrenamiento de fuerza
o después? ¿a que intensidad? ¿Cuánto tiempo?
Son
demasiadas preguntas y no fáciles de contestar, ya que depende de
muchos factores. Vamos a intentar descubrir cuales son esos factores
que debemos tener en cuenta para orientar nuestros programas de
entrenamientos hacia un objetivo acorde al objetivo y con la máxima
eficacia.
Para comenzar, por alguna extraña
razón parece ser que el trabajo cardiovascular y de fuerza han estado
siempre contraindicados el uno con el otro. Todos hemos oído las
típicas frases de “Si haces pesas no hagas cardio”, “El aeróbico se
come al músculo”, etc. Bueno, no es así del todo como sucede, sin
embargo, algo de cierto hay en esta fundamentación, pero veamos
detenidamente en que se basa.
Desde
luego es una contradicción diseñar un programa donde que pretenda
desarrollar al mismo tiempo la capacidad aeróbica y la hipertrofia
muscular. ¿Por qué? Muy sencillo, pues porque el organismo responde de
forma diferente en sus adaptaciones a los estímulos recibidos, no puede
desarrollar y adaptarse fisiológicamente a todo, sino que lo que hace
es intentar adaptarse y producir cambios de “un poquito de todo”, el
organismo no puede desarrollar al máximo y al mismo tiempo capacidades
y adaptaciones aeróbicas y anaeróbicas. Para conseguir los mayores
beneficios, o se dedica a una cosa u a otra, pero no todo a la vez. A
nadie se le ocurre prepararse para competir en culturismo y al mismo
tiempo, para correr una maratón. Por tanto fisiológicamente tenemos una
limitación y el primer inconveniente.
Por
otra parte, las necesidades de nutrientes y suplementación son
diferentes. Para el desarrollo muscular se necesitan unas necesidades
de proteínas, carbohidratos y grasas, diferentes a los de un objetivo
de carácter aeróbico. Si bien hay que decir, no tantas como la mayoría
de la gente piensa. ¿Sabíais que los deportistas de gran fondo son los
que necesitan mayores aportes de proteínas? Incluso muy por encima de
un culturista.
En la suplementación si que
vemos diferencias. Existen suplementos que están muy orientados a los
trabajos de fuerza como la creatina, sin embargo otros como la
glutamina, BCAA´s y estimuladores del sistema nervioso, van encaminados
a la pérdida de peso y rendimiento cardiovascular.
Por
ultimo, si deseamos que nuestros músculos ganen fuerza y se desarrollen
en tamaño, necesitamos que se cumplan dos requisitos imprescindibles;
proporcionarles una recuperación adecuada para el proceso de resíntesis
y permitir que los depósitos de glucógeno se vuelvan a llenar para
entrenar con intensidad en la siguiente sesión. Si entrenamos
cardiovascularmente con cierto volumen, estos procesos no se cumplen y
se limita el desarrollo muscular y de fuerza.
Por
todas estas razones podemos concluir afirmando que pretender un máximo
desarrollo de estas dos cualidades a la vez, resultaría una
incongruencia y una perdida de tiempo y esfuerzo.
¿Entonces?
¿Es un error entrenar en una misma sesión fuerza cardiovascular? No.
Tranquilos, no hay que ser tan extremistas. Se pueden, y de hecho es
muy recomendable realizar las dos cualidades en una misma sesión.
Simplemente lo que debemos hacer es darle más protagonismo a una
cualidad u a otra según el objetivo planteado.
Lo
primero que debemos plantearnos es el objetivo que perseguimos; si
deseamos perder peso, ganar masa muscular, fuerza, o rendir
cardiovascularmente. Claro, si hacemos esta pregunta a las personas que
acuden a un centro deportivo nos van a decir que todo eso es lo que
pretenden. Bueno, pues todo al mismo tiempo no se puede, así que
debemos elegir una prioridad y realizar un plan de entrenamiento
centrada en su desarrollo, posteriormente podemos cambiar la
orientación y centrarnos en otro, e iremos viendo. Seguro que algunos
de vosotros, estaréis pensando, que conocéis seguro a varias personas
que han conseguido mejorar sus niveles de fuerza, tener menos fatiga y
bajar sus porcentaje de grasa todo al mismo tiempo ¿verdad? Pues si,
esto suele suceder en personas sedentarias y sin experiencia, normal,
están tan mal adaptadas y su nivel de condición física es tan bajo, que
a poco que hagan, tendrán beneficio en todo, pero creedme, tarde o
temprano se estancarán.
- Si una persona
tiene un alto porcentaje de grasa y su objetivo es bajar de peso
debería realizar un programa cardiovascular con un volumen considerable
de consumo calórico y añadir un programa de fuerza orientado al
desarrollo de la fuerza-resistencia.
- Para una persona de
tipología ectomórfica (delgado y longilineo) que pretende aumentar su
peso, debería dar énfasis a un programa de hipertrofia muscular y
realizar un mínimo de trabajo cardiovascular.
- Si una persona desea rendir cardiovascularmente en una especialidad
deportiva, debe dar protagonismo al programa cardiovascular y realizar
un trabajo de fuerza compensatorio o como complemento a su deporte,
tenis, ciclismo, fútbol,…
Sin
embargo, la mayoría de las personas que estamos en ese estado de buena
forma y que deseamos mejorar nuestros niveles de fuerza y seguir
conservando la masa muscular pero además estar definidos y realizar
alguna actividad física aeróbica sin grandes pretensiones al aire libre
como carrera o ciclismo…. ¿como lo hacemos?
Pues
bien, hay solución para todo. La solución está en realizar una
planificación y dar mas énfasis a una cualidad u otra dependiendo de la
temporada. Primero nos centramos en desarrollar una cualidad, y
posteriormente, nos centramos en conservar las ganancias de esta última
y desarrollar la otra, ir cambiando de objetivos a lo largo de la
temporada. Además de conseguir mayores beneficios, nos aportara
diferentes orientaciones en el entrenamiento, consiguiendo mayor
variedad y evitando la monotonía y el estancamiento tanto físico, como
mental.
Lo que primero debemos desarrollar al
principio de la temporada, normalmente allá por los meses de octubre y
noviembre y hasta febrero a marzo, son las cualidades que poseen mas
reserva de entrenamiento, es decir, aquellas que una vez producidas las
adaptaciones, tardan en desaparecer, en este caso las mejoras de la
fuerza y desarrollo de masa muscular magra. Diseñaremos un
entrenamiento específico acompañado de una pauta de alimentación y
suplementación acorde a este primer objetivo, en un segundo plano
quedará el entrenamiento cardiovascular, estando presente tan solo al
mínimo de volumen semanal, introducido mas como un elemento
recuperador, que como protagonista con un objetivo de desarrollo.
A
medida que nos vamos acercando al final de la temporada, cambiaremos de
orientación y el trabajo cardiovascular pasará a ser el protagonista,
quedando el trabajo de fuerza en un segundo plano. Ha llegado el
momento de conservar la masa muscular y desarrollar los niveles
aeróbicos y descender el porcentaje de grasa corporal.
Para
resumir podemos decir que al principio de la temporada después de
nuestro programa de fuerza deberíamos hacer un trabajo aeróbico con una
carga total que bastará sobre las 2 horas semanales, mientras que al
final de la temporada, cuando debemos dar protagonismo al trabajo
aeróbico debemos ir aumentado el volumen de entrenamiento
progresivamente semana a semana, hasta conseguir realizar por encima de
las 4 horas semanales.
Algunos consejos importantes son:
-
Siempre el trabajo de fuerza al principio del entrenamiento, el trabajo
aeróbico siempre es mejor dejarlo para el final. Por fatiga y por
depleción de las reservas de glucógeno.
- Cuando tu objetivo sea el
desarrollo muscular, el trabajo cardiovascular al final debe ser
realizado a una intensidad baja a moderada, lo ideal son métodos
continuos. Con esto ya se consiguen las adaptaciones cardiacas
necesarias y se permite una mejor recuperación muscular.
- Cuando el objetivo sea el desarrollo aeróbico debes escoger métodos
de entrenamientos variados. Ves alternando, un día continuo, otro
variable con cambios de ritmo, que tu frecuencia cardiaca no se
mantenga constante.
- Bebe agua sin parar, no esperes a tener sed, ya será tarde.
- Monitoriza tu frecuencia cardiaca, utiliza un pulsímetro. Así sabrás interpretar como responde tu cuerpo.
- Si no consigues bajar de peso, no aumentes el volumen de
entrenamiento, mejor modifica tu dieta, baja los carbohidratos y
utilizar algún suplemento que estimule tu sistema nervioso.
- Para evitar la fatiga toma antes de entrenar alguna bebida energética
con sales y minerales y una hora después de terminar tu sesión de
entrenamiento toma un suplemento de carbohidratos y proteínas. Lo ideal
es alto porcentaje de carbohidratos en periodos de desarrollo de la
fuerza, y bajo en hidratos cuando pretendas perder grasa. También la
glutamina y los BCAA´s son excelentes recuperadores y previenen la
fatiga.
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